Fragmento de LA VELADA

La gente pasa a mi lado sin verme. Tienen rostros. En sus rostros las estrellas parecen brillar a través de la carne rosada. La sala está llena de figuras vivas aunque insustanciales, estan de pie, muy erguidas ante los estantes repletos de volúmenes de formato pequeño; sus cabezas y hombros ocultan la esquina de los cuadros con molduras doradas; y el volúmen de sus cuerpos, depurado como el de las estatuas de piedra, se agolpa sobre algo gris, tumultoso, que también brilla como si hubiese agua tras las ventanas desprovistas de cortinas.
- Ven al rincón y charlemos un poco.
- ¡Maravillosos! ¡Maravillosos! seres humanos¡ !Espirituales y maravillosos!
- Pero no existen. ¿No ves el estanque a través de la cabeza del profesor? ¿No ves nadar el cisne a través de la falda de Mary?

Virginia Woolf

Historia de Paradero (1)

Era un señor sentado en el paradero esperando la micro para ir a su trabajo, creo. Él no escuchaba musica, así que solo oía pasar los autos por la calle, quizas algunos pasos, quizás alguna gotera, quizas su respiración. Esta micro que te contaba, no llegaba todavia, asi que el señor seguía estando ahi, no aburrido, no podria decirte si estaba o no aburrido, no lo sé, nunca me conto, no creo, tenía muchas cosas en que pensar.
Entonces, podriamos decir que este hombre se sentia triste, tal vez por la ausencia de otro ser, o por que la micro todavia no llegaba. Hemos conocido gente que se ha sentido triste por eso. Yo mismo podría decir que me he encontrado llorando por que no llega una micro. Pero no, él no estaba triste, ni por la muerte de alguien, ni por la llegada del transporte, si no por otra cosa quizas. Tenemos que situarnos en este contexto; hacia frío, y además estaba bastante atrasado, ya la gente se acumulaba más y más en el paradero, todos callados mirando al horizonte de la calle.
Pôdríamos hacer miles de pinturas, podriamos escribir lineas y lineas retrantando esta imagen, pero todavia no llegariamos a describir lo que se siente estar esperando en ese lugar; a nadie conoces, pero los ves todas las mañanas ahi, a menos que te enfermes o que te lleven en auto al trabajo, es una sensación única, incomparable. Y, de la nada, lo vi llorar, no pude evitarlo, tenía que ayudarlo, o consolarlo, o algo asi; era eso, o tener pesadillas la noche que se aproximaba en unas 13 horas más... - se siente bien?, señor -absurdamente digo yo, puesto que si estás llorando, lo más probable, no te sientas bien, y no quieras que nadie te mire. -¿que quieres?- me respondió con unos ojos desafiantes, de persona indiferente lastimada, es una pena.. - nada -respondo yo al milisegundo despues de terminada la oración de este viejo, para así soportar con más orgullo los proximos segundos; y luego, celestialmente llega la micro, entonces me subo dejando a este tipo atrás, resigando a soñar mal esta noche que se venía, a tener cargo de conciencia y malos pensamientos.

Bueno, el punto fué que cuando llegue al colegio, no pude responder una sola pregunta bien en éste examen, todo por culpa del imbécil que se le ocurre llorar en un paradero lleno de gente; todo por culpa de mi compasion estupida por el ser humano, por mi individualidad y mi condicion de persona viviente en este mundo, de terricola, de ser verde.

- y, ¿que tiene que ver ésto con lo de hoy día? -.
- te sorprendería lo relevante que fué este suceso en lo referente a hoy -.
- eres un imbecil, ahora sigue caminando -

.

Cosas de Julio Cortázar

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente un reloj, que los cumplas muy felices, y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con anácora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo, pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de a atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demas relojes. No te regalan un reloj, tu eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente.
Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Atelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Sooma

[Uno de los mejores discos que he escuchado...]

Todo este tiempo ha habido tiempo. No puedes matar al tiempo con el corazón. Todo ocupa tiempo. Las abejas tienen que moverse muy deprisa para permanecer quietas.

Gente de Metro


1
Cerré la puerta, dejándote atrás llorando, mientras caminaba por el pasillo que me llevaría a la salida. Era casi de madrugada, todavía sentía ese sabor a metal de la despedida en mi piel, no podría explicarlo bien, tenias una especie de temblor en tu boca, mientras gritabas, ven.
No pude quedarme. Seguía avanzando, tanteando en la oscuridad, tenia frío, creo que lloraba una persona tirada en la esquina, también sentía gemidos en la cocina...no me importó...Solo quería salir.
Al mismo tiempo que llegaba a la última puerta, oía como cantaban personas en el jardín, abrí la puerta y los vi eufóricos celebrando eso que yo no sentía. Los recuerdo ahora, como cuando recordamos un día agradable, o una buena historia, o algún sabor lejano, de esos que sabes que no volverás a probar.
Mientras los veía, recordaba los cinco minutos anteriores en tu pieza, despidiéndome, con una lagrima en mis ojos, y también en los tuyos, diciendo no se que excusa para evitar esos momentos que luego te arrepientes de haberlos evitado. Estará bien...me dije, dirigiéndome al paradero, ahora lejos de mi vida alegre, despidiéndome de los momentos que quizás no disfruté tanto como quise.

2
Llegue a mi casa cansado, me acosté sin poder dormir...mirando las líneas del techo...perdiéndome en el horizonte de la madrugada.
Me desperté como 3 horas después de haber llegado. Hacia frío, me dolían los labios, los sentía fríos, hinchados. Estaba exhausto, como si hubiese corrido toda la noche. Solo recordaba la escena en tu pieza, haber visto a alguien llorando en el pasillo...ajj, no importa, me prometí no recordar mas...ya me despedí de mi vida pasada, no volveré, ni siquiera en mis sueños. Miro el reloj, son las 12, empiezo a escuchar ruido en las calles, perros ladrando, gente viviendo, autos llendo hacia lugares, y que se yo.
Estoy aquí. Un día domingo, luego de esa noche de mi vida...desearía volver a sentirte, pero se que jamás podré hacerlo de nuevo...era muy doloroso, al menos contigo sentía dolor, algo. Estoy en mi cama, me quedé dormido de nuevo, me siguen doliendo los labios, ahora debe ser mas tarde, hace calor, debo levantarme, la vida sigue.
Me visto, bajo las escaleras, y empiezo a hacer algo productivo con esta casa, para distraerme y que se yo.
Ahora ya es de noche, no puedo creer que ya te estoy echando de menos, necesito sedarme, me voy a caminar, no me importa.

3
Escucho música, leo libros, veo películas, no hay nadie en la casa, todos se fueron, estaré solo por una semana, no he salido, no saldré, salir me recuerda tu cara, tendré que vaciar este mundo, con sus canciones, sus árboles, sus cielos que me recuerdan a ti; y construir uno nuevo, lleno de falacia e hipocresía, que es lo que viene después a ti.
Siento que me estoy obsesionado, no lo creo, soy demasiado puto para obsesionarme, creo que en un mes ya habré construido este mundo que te hablaba recién. Será feliz... al menos no sufrirás mas, ni yo ni tu.
No he visto a nadie desde esta noche de mi vida, no quiero verlos, ni a ellos, ni a nadie, no les quiero mentir. - ¿Comos estas? - me preguntaran. - triste - les diré. Lo se, debo empezar a fingir, pero todavía no, siento que me falta pensar mas, calcular todos mis movimientos antes de realizarlos, me hará bien estar solo.

4
Debo admitirlo, he ocultado esta verdad de mierda desde esa noche de mi vida.
Sentado acá en el metro, viendo a todas estas personas silenciosas mirando el túnel de sus vidas, no quise verte así, es por eso que te maté, o deje que te mataras, te lo prometo mejor estas así. Pronto esteremos juntos, lo se.

Era una tarde de invierno, iba en el metro como ahora voy, solo que hacia más frío, y las personas estaban más lúgubres que de costumbre, los miraba, deprimidos, oscuros, viejos y apestosos y luego me imaginé tu rostro alegre y contagioso, tu sonrisa de niño malo, tu piel de hoja caída. No quise que nunca llegaras a ser como ellos. Sé que suena enfermizo, por eso no te conté lo que había descubierto cuando me preguntaste que me pasaba "simplemente te quiero", te respondí. En ese momento te vi, triste, mirándome preocupado, no me gusta ver a la gente preocupada, no quise dañarte, por eso deje que lo hicieras, por que te amo.


5
Todo resultó como lo había planeado. Tu mama, al verte tirado en la cama de tu pieza, con la cabeza roja, llena de sangre, no pudo entender lo que había pasado. Nadie sospechó en mí, verás, mi amor por ti era indudable, éramos los mejores amigos, todavía me debe recordar tu familia como tu confidente, leal a ti. Además, todos estaban ebrios cuando te dejé en la pieza llorando, suplicando que regresara. No pude, para mi no había vuelta atrás, quería el final perfecto para nuestra historia.
No me gustan los finales felices, tú lo sabes más que nadie, pero tampoco los tristes. Estuvo bien que termináramos así, como en las películas. Inconcluso, ambiguo, perfecto.

6
Cuando fui a tu velorio, a ver a las personas que iban a decirme esas cosas que se dicen cuando alguien querido se muere, no podía estar más aburrido. Todos llorando, suplicando que regresaras, abrazándome, diciéndome que siempre estarán para mi cuando los necesite, son todos patéticos. Los veo con sus luces grises detrás de sus cabezas, y sus sombras alargadas acercándose a mí. Me recuerdan a las personas del metro. Al menos me consuela el hecho que pronto te veré, solo falta una cosa por hacer.

Siempre me agradó tu esposa, nos llevábamos bien, era una buena persona, normal, estable, feliz, todo el mundo la adoraba, igual que a ti. Tú la querías, lo sé. Es por eso que nunca me atreví a enfrentarla, a decirle las cosas que quería decirle. Para qué, para resultar como el estúpido que se enamoró de su amigo. La veo, está sentada al lado mío, destrozada, preguntándose por qué un ser tan perfecto como tú había terminado su vida sin despedirse de sus hijos y de ella. Debería contarle las cosas que te pasaban, debería contarle de tus miedos y perturbaciones, de tus miradas de inseguridad que solo a mi me las mostrabas, de tus ojos de gente de metro. Pero no puedo, por la misma razón que no pude contarte a ti que ya sabia que te ibas a matar, que no iba a hacer nada para evitarlo. Me odiaría, me miraría con esos ojos de ser inmaculado que no tiene nada que temer, de ser perfecto que sabe lo que va a decir, de esos seres que solo dos existían en este mundo, tu y ella.
En cambio, la abrazo, y le digo, llorando, cínico, " ¿por qué?”- cuando en el fondo de mi corazón, deseaba también suicidarme para llegar hacia ti, lejos de este velorio.

7
Todo ha terminado, al fin he concluido mi misión en la tierra, ya hice lo último que debía hacer. Tus hijos te recordaran como un padre ejemplar, la mujer que tú amabas te seguirá amando hasta que su muerte deje de hinchar a su feliz corazón. Tus amigos brindaran por ti en las fiestas, no como el ser oscuro y seco que yo alcance a descubrir, si no como el chico que todos querían ser. Y lo harán gracias a mi, a que me fui de tu pieza en el momento preciso, a que no respondí a tus preguntas retóricas de persona confundida, a que fingí ignorar tu depresión, a que me resigné a tu falsa felicidad. Al fin estaremos juntos, espero que esta vez no seas feliz.

(no tiene titulo) son cosas que pasan. No mas


habia harta lluvia

y no estaba muy abrigada

parece que alguien se iva y yo estaba medio triste-

o quizas bastante-

me sentia sola, y me afectaba

entonces me tire a la lluvia que caia

sin que el techo del patio me impidiera mojarme

solo para que me acompañara

ya no me intersesa eso, pero talvez en ese tiempo si

entonces empese a mirar las onditas que

formaba

el agua en los charquitos que se hacen por la tierra.

y me parecieron lindos

por un segundo los charquitos eran el presente

hasta que llega la paradocente,

y siento que me habla

señorita, acaso usted se cree rara?